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lunes, 16 de junio de 2014

La religión: un camino hacia lo (in)cierto.

13-06-2014.

La religión: un camino hacia lo (in)cierto.

“No llegar al público es, en último término, la negación misma de la cultura […]”[1]

Las reseñas de libros.

            Publicar un libro, un texto; es un acto similar al de lanzar, a la deriva, un mensaje dentro de una botella. Los sentidos de la obra, de la producción textual, se abren en tanto hay lectores. ¿Qué se entiende por lector, al menos, en este texto? Un sujeto que además de identificar las palabras y conjunto de ellas para otorgar un primer sentido, es decir, el sentido literal; se pregunta sobre la estructura del texto, por qué se menciona tal o cuál cosa, por qué se afirma o niega una idea, pone atención en comentarios de pasada y repeticiones, reflexiona el texto en vez de reaccionar ante él. Esta forma de lectura, al exigir atención, tiempo y pensamiento produce dudas, conclusiones, discrepancias, etc. Mismas que, al trabajarlas, se transforman en escritura. Leer es, desde esta postura, escribir. ¿Qué hacer con un libro, la lectura de él y la producción reflexiva? Reseñar (2. f. Noticia y examen de una obra literaria o científica. Real Academia Española ). El autor de la reseña trabaja con el texto, moldea y piensa cómo lee, escribe y sobre todo, otorga su opinión (para el saber historiográfico –cómo se escribe la historia a través del tiempo– esté tipo de producción textual le es útil ya que puede esforzarse en re-construir una aproximación sobre cómo se leía y escribía en un espacio/momento). La reseña debería ser pública por ser una pro-moción de intercambio cultural, conversación, interacción, apertura.

Nota:

            Hay libros que llegan al lector por medio de recomendación, investigación, regalo, ‘obligación’, etc. En este caso, en mí caso, la razón es múltiple. Sin embargo, cómo llegué al libro fue debido a la bibliografía que, en el temario semestral, mi profesor de la clase: Religiones del Mundo ponía como libro principal. Le pregunté sobre el libro, hablamos de él y su autor. Decidí adquirirlo. Tardé cuatro o cinco meses en leerlo y dudé, al terminarlo, en reseñarlo debido al tiempo que tardaría en pensar el texto que iba a producir, etc. Decidí hacerlo, principalmente, por una razón: el libro me ha sido punto de fuga para muchas platicas con amigos, (des)conocidos, en fin, ha cumplido el ‘objetivo’ principal: conversación.

 Reseña.

Las religiones del mundo. Hinduismo, budismo, taoísmo, confucianismo, judaísmo, cristianismo, islamismo y religiones tribales.

Huston Smith.

Kairós, 6º edición, 2011.

Traducción del inglés de Beatriz López Buisán.

pp.402.

           
            El soporte principal de este libro, podría ser la siguiente frase: “ […] la verdadera religión comienza con la búsqueda de un significado y un valor que superen al egocentrismo”. [2] A partir de esa afirmación, Smith, recorre a las religiones que titulan el libro (siendo las tribales, especialmente, de Australia) emplazando dos aspectos: la historia y el sistema/estructura que identifican a cada religión.
            El autor es ambicioso; escribir, por más genérico que sea, sobre tantas religiones es arriesgado. Por ello, en la parte histórica de cada religión resta la mayoría de datos ‘duros’ (fechas, nombres, instituciones, etc.) esbozando, de una manera rápida los eventos que, al criterio de Smith, fueron los más importantes. Así mismo, no se nota un trabajo historiográfico en su redacción histórica. Mientras narra las tradiciones e historias de una religión pareciera que siempre han sido como él narra, no obstante, sabemos que eso, al menos desde un análisis historiográfico, no es preciso. Ya que el cambio de posibilidades de pensamiento dispone la concepción de la Realidad. Este descuido afecta el planteamiento sistemático de cada religión. Cómo ha sido entendida, los cambios, los surgimientos o ausencias de conceptos, etc. quedan en suspenso debido a esta imprecisión de investigación. Aunque, con esta advertencia de antemano, se puede apreciar una abstracción muy general de los elementos que sustentan a cada religión. Podría decirse que, Smith, busca, bajo sus criterios, las unidades mínimas tanto históricas como sistemáticas para esbozar los vectores de sentido de cada religión.

            Desde el hinduismo, hasta las comunidades en Australia, Smith, introduce las religiones con mayor peso en el mundo desde la ‘mirada’ occidental. En cada religión traza cómo es que el egocentrismo se manifiesta, así como la relación que han tenido entre las mismas religiones y las influencias entre sí.
La prosa del texto es accesible, nada compleja; en cuanto a los términos específicos de cada religión, los mantiene en un terreno en el cual el lector aficionado los pueda entender. Las intervenciones de su texto, por citas, son muy atinadas, a veces con cuentos, pasajes de libros sagrados se adhieren a la estructura de los comentarios de Smith. Acerca de sus fuentes; al final de cada capítulo ofrece una lista de textos, videos, entrevistas, etc. para que el lector pueda visitarlas, etc.

La lucidez del libro se presenta en tanto, Smith, traza los parámetros, los senderos de las religiones estructurando –sujetos, los senderos, desde el inicio a la apertura y continuo movimiento – sus conceptos para direccionar los múltiples sentidos.
El sendero de las religiones, desde este libro, podría decirse que está compuesto por reflexiones éticas, morales y prácticas que tienden hacia vivir, bajo estas nociones en transformación, de manera en que en la  aprehensión  e interpretación de la Realidad  se de desde Otros lugares, bajo desplazamientos de la “normalidad”. El egocentrismo, entonces, se vería sismado, no podríamos regirnos igual después de este desplazamiento de pensamiento donde los sentidos y el razonamiento, ante la incertidumbre, la angustia y el goce, nos presente a las cosas como más allá de nuestra ceguera. 


JAGordilloL.





Bibliografía:

- Gabriel Zaid, Los demasiados libros. México, De Bolsillo, 2010, pp. 151.

- Huston Smith, Las religiones del mundo. Hinduismo, budismo, taoísmo, confucianismo, judaísmo, cristianismo, islamismo y religiones tribales. trad. Beatriz López Buisán. Barcelona, Kariós, 6º edición, 2011, pp. 402.




[1] Gabriel Zaid, Los demasiados libros. México, De Bolsillo, 2010, p. 43.
[2] Huston Smith, Las religiones del mundo. Hinduismo, budismo, taoísmo, confucianismo, judaísmo, cristianismo, islamismo y religiones tribales. trad. Beatriz López Buisán. Barcelona, Kariós, 6º edición, 2011, p. 32.

lunes, 23 de diciembre de 2013

La Historia y la mujer. Veracruz, vientre de historias.

21-12-2013.

La Historia y la mujer. Veracruz, vientre de historias.

Las Mujeres de la Tormenta.

Celia del Palacio.

Prisa Ediciones, 2012.

p.p. 341.

Es el diálogo entre personas, la conversación y sus silencios lo que nos presenta como Otro para un semejante y nos abre la posibilidad de asumirnos como sujetos.

La distinción entre escribir Literatura e Historia es casi nula. Celia del Palacio, doctora en Historia por parte de la Universidad Autónoma de México, logra la unión entre ambos oficios en su reciente novela: “Las Mujeres de la Tormenta” (mayo 2012). Lilith, una científica reconocida que habita en la Ciudad de México, es avisada acerca del fallecimiento de su madre que residía en Xalapa-Veracruz. Debido a la desgastada y descuidada relación entre ambas, Lilith, se sorprende de la vida que recientemente tenía su madre. La indagación sobre la defunción de su progenitora sirve como punto de fuga para tener acercamientos con las historias de unas mujeres en Veracruz. Brujería, esclavitud, relaciones pasionales, ritos, son temas que encubren cuatro narraciones. Desde el siglo XVI hasta el siglo XX las mujeres se relacionan debido a la magia que, desde África y debido a la mezcla de culturas que se vivieron en esos siglos (indígena, española y africana), se unen en una dimensión temporal que no respeta calendarios ni progreso. Selene, madre de Lilith, ejercía el activismo junto con sus amigas intelectuales de Xalapa. Su trabajo la había llevado a conocer diversos modos en que la raza humana se relacionaba consigo misma. Principalmente sus actividades estaban enfocadas hacia la mujer, migración y desentrañar las participaciones que políticos y gente de poder moral tienen en actos ilícitos.
Lilith, tras descubrir a través de la lectura y la escucha como se conforma el presente en Veracruz y consigo decide tomar la iniciativa que cambiara su vida como hasta el momento de la muerte de su madre la había vivido.

La gran aportación del libro de Celia del Palacio se compone de la gran habilidad de la escritora de recopilar archivos, así como la oralidad de la gente que lleva, en sí mismas, la memoria de la cultura regional[1]. La historia oral, las conversaciones traen consigo una forma distinta de conocer y adentrarse en sucesos y sujetos. Veremos en seguida cómo la autora plasma su concepción de Historia en la novela:

“Selene describía cómo había estado con esas madres que eran como espectros lastimeros detrás de una esperanza; cómo había escuchado sus historias que no estaban escritas en ninguna parte, que no alcanzaron a ocupar espacio ni siquiera en la sección policiaca del periódico”. [2]

Sustraigamos: “[…] cómo había escuchado sus historias que no estaban escritas en ninguna parte, que no alcanzaron a ocupar espacio ni siquiera en la sección policíaca del periódico”.[3]

Es, a través de las voces de los sujetos por donde, sucesos se manifiestan debido a las ausencias de los textos. Es labor del historiador, ser también interlocutor ante aconteceres del presente,  entendiéndose como participes de un todo y prestando atención a su estancia en los diversos acontecimientos que se develan a diario. Atendiendo los aconteceres, el historiador podrá ser medio participe entre las ausencias que existen en los textos. La novela es consciente de esta discusión, está presente en la escritura de la obra misma y en la narración de los personajes y sus posturas ante los hechos que presenta.

El trabajo de recopilación y escritura es propositivo, sin embargo, hay pasajes en la novela que propician, al menos, dos cuestionamientos: ¿Por qué la Historia tiene que participar en el lugar común de víctimas y victimarios al redactar una novela/ensayo/tesis/comunicado/etc?, ¿esta exposición es un síntoma sobre cómo acercarnos al Otro?  Es trabajo del historiador dar cuenta sobre cómo, desde cierta perspectiva, la gente de algún sitio vive los aconteceres y opinar desde una perspectiva fuera de lugares comunes y superficiales. El papel de víctima y victimario ha sido y es la máxima irresponsabilidad de las personas para acatar los hechos que, por sí mismos, de manera inconsciente o no, han resuelto. De esta forma, el reconocimiento del Otro debe de iniciar con el de uno mismo. El acto de re-conocer no es moral, no le legitima, no se puede legislar ni mucho menos pedir o ser obligado, es labor de cada uno de trabajarlo internamente.

Retomando el título de la obra: Las Mujeres de la Tormenta, podemos suponer que el libro habla sobre el género femenino. Y acertando en la suposición a lo largo de la novela se puede observar cómo el papel de la mujer, a través de los siglos, por razones distintas, había sido ignorado por gran parte de la sociedad. Sin embargo, retomando la historia oral y los archivos pasados, la autora nos adentra a las aventuras que las mujeres de la tormenta vivieron y continúan viviendo ilustrándonos el papel femenino que en la sociedad de Veracruz, se ha desarrollado. Vemos pues, en cierto pasaje de la novela: “Le llenaba de orgullo que existieran mujeres que se enfrentaban a los corruptos y exigían sus derechos y los de todas […]”.[4] ¿Quiénes sino las mujeres se asumen así mismas como tales, cómo seres esencialmente femeninos y libres? La maravilla de leer las distintas formas en que cada mujer (personaje en el libro) lo hace es un deleite en la novela.

Un clavado hacía un territorio de forma profunda, recopilando mitos, historias y vivencias de sujetos del pasado, acontecimientos presentes, mezcolanza de sentimientos, entredichos y decisiones, es lo que el lector podrá, entre lo que cada quién descubra, encontrar en el libro. Recomendable para todo público, con un lenguaje accesible y enriquecido con palabras que se remontan al siglo XVI así como tradiciones, canciones populares, descripciones regionales, ritos mágicos etc. es una manera de encontrarse con espacios y tiempos distintos, no por eso distantes ni ausentes.

JAGordilloL.











[1] En el siguiente video la autora menciona su experiencia sobre este trabajo: véase en http://www.youtube.com/watch?v=2nftwd9tdPI (citado el 23/12/2013).
[2] Celia del Palacio, Las Mujeres de la Tormenta (México: Suma de Letras, 2013), 192.
[3] Celia del Palacio, Las Mujeres, 192.
[4] [4] Celia del Palacio, Las Mujeres, 195.